En promedio las mujeres trabajan 6 horas más a la semana que los hombres

Maury Guzmán Chiomante

La desigualdad de género se puede entender a través de las actividades realizadas por hombres y mujeres durante el día. Los roles de género tradicionales exigen que el cuidado de los hijos, hijas y ancianos, el cuidado del hogar y la salud de los miembros de la familia estén a cargo principalmente de las mujeres, y la participación en el mercado laboral la ocupen principalmente los hombres.

El Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) realizó una encuesta en el 2019, donde se observa que los hombres dedican 47.7 horas a la semana (de lunes a viernes) al trabajo remunerado y las mujeres 37.9 horas, 15.2 horas al trabajo no remunerado de los hogares los hombres y las mujeres 39.7 horas; y 5.6 horas a la producción de bienes de uso exclusivo del hogar mientras que las mujeres 5.6 horas. Dando así un promedio de 6.2 horas más que las mujeres los hombres.

El trabajo de cuidado se refiere a las actividades y prácticas necesarias para la supervivencia cotidiana de las personas en la sociedad en la que viven, el cuidado (no remunerado, y realizado al interior del hogar) permite la reproducción de la fuerza de trabajo.

La diferencia más notoria radica en el hogar ya que los hombres destinan un promedio de 11.6 horas a la semana al trabajo doméstico y las mujeres un promedio de 30.8 horas a la semana. Al trabajo no remunerado de cuidados a integrantes del hogar, las mujeres destinan 14.3 horas a la semana y los hombres 5.4 horas; finalmente, los hombres destinan 6.6 horas al trabajo no remunerado mientras que las mujeres destinan 9.4 horas.

A partir de la pandemia el trabajo no remunerado de cuidado demuestra su contribución al mercado laboral y al desarrollo social, al trasladar la educación de niños y niñas, y el cuidado de personas dependientes, de instituciones al hogar, impactando directamente la autonomía económica de las mujeres cuestionando el modelo del “trabajador ideal” como el sujeto con alta disponibilidad de tiempo para trabajar y sin responsabilidad de cuidado.

Del total de la Población Económicamente Activa femenina el 55 por ciento no tiene acceso a trabajos formales (ENOE, 2021), lo cual se convierte en una condición de vulnerabilidad ya que el trabajo informal carece de seguridad social y promueve menor salario. Por lo tanto, la población femenina con deseo de trabajar se enfrenta a una menor disponibilidad de tiempo para ingresar al mercado formal.

Aquí te mencionaremos algunos datos en donde es muy notoria la brecha:

1.- Aparte de la brecha en diferencia de horas que existe es importante destacar que a nivel nacional, las mujeres ganan 19,2 por ciento menos que los hombres por el mismo empleo, mientras que en algunos Estados la brecha se profundiza hasta en un 17 por ciento

2.- Solo el 23.1 por ciento de las alcaldías o municipios en México son liderados por una mujer, de acuerdo con el INEGI.

3.- El salario promedio para las mujeres trabajadoras, con jornada completa, es de 5,029 pesos y un hombre recibe 5,825 pesos.

4.- Las mujeres deben trabajar durante el año hasta 35 días más para igual el salario de un hombre.

5.- Las mujeres empleadas dedican además hasta 42.8 horas a la “otra jornada laboral” para las labores domésticas, cuando los varones sólo destinas 16.5 horas.

6.- En América Latina y el Caribe, las mujeres acceden a menos de tres cuartas partes de los derechos legales que se otorgan a los hombres.